El día que 11 anónimos le pusieron final a la sequía


El 14 de agosto de 1975 y en el medio de la huelga, los juveniles de River cortaron la sequía de 18 años

Fillol; Comelles, Perfumo, Ártico, Héctor López; J.J. López, Raimondo, Alonso; Pedro González, Morete y Más. Director técnico: Ángel Amadeo Labruna. Ese era el 11 titular inamovible del River campeón del Metropolitano de 1975 pero no fueron ellos quien cortaron la sequía, sino otros.

Después de una primera mitad del campeonato arrolladora –ganó 15, empató dos y perdió uno- todo parecía terminar con final feliz, pero un mal comienzo en la segunda rueda puso en dudas la vuelta olímpica.

En el empate 1-1 ante Independiente por la 29° fecha, sucedió un hecho que perjudicó al equipo de Nuñez. Norberto Alonso, “Beto”, fue expulsado y le dieron seis fechas de suspensión. En dicho periodo, River perdió tres partidos consecutivos por la mínima diferencia ante Atlanta, Newell’s y Boca -en El Monumental- y complicó sus posibilidades de salir campeón.

Con Alonso de vuelta en el equipo, el delantero marcó los dos goles del triunfo ante San Lorenzo para dejar en la puerta de un nuevo y esperado título a los hinchas de River pero una situación particular le puso un condimiento especial a la consagración.

Descontentos por sus situaciones salariales, los jugadores decidieron convocar a una huelga para solicitar en Agremiados la creación del Estatuto del Futbolista Profesional. Labruna y sus dirigidos se adhirieron al mismo dejando una incógnita sobre qué hacer: presentar un equipo repleto de jugadores amateurs o suspender el partido.

A medida que iba pasando el día varios encuentros se iban cancelando y apenas se jugaron cuatro de diez: Vélez 3-0 a Colón, Rosario Central goleó a Racing por 10-0, que presentó un combinado de jugadores de la Octava y Novena división y Boca también dio cátedra y se impuso por 7-0 ante All Boys.

“Nosotros concentramos el mismo día del partido. Por la mañana era muy lejana la posibilidad, a eso de las 14 de la tarde fue tomando forma y a las 18 nos confirmaron que íbamos a jugar. Media hora más tarde ya estábamos yendo a la cancha” recuerda Rubén Norberto Bruno, autor del gol que cortó la sequía de títulos de River.

A pesar de informarles oficialmente la idea de disputar el encuentro, la comisión directiva dejó la decisión en manos de los 20 jugadores que concentraron: 19 dijeron que sí y Rubén Cabrera, que ya había debutado en primera, votó que no.

            De esta manera, juveniles de la Tercera, Cuarta y Quinta división partían hacia el viejo estadio de Vélez Sarsfield –en esa época no tenía la segunda bandeja construida y estaba todo rodeado por un alambre- buscando finalizar con los 18 años más largos de la historia del club.

Norberto Bruno gritando su gol 

            “Me acuerdo que en el viaje estábamos todos nerviosos. Entonces le digo a Sergio Gigli: ‘Quedate tranquilo, porque esta noche te salvo yo’. Fue una especie de premonición porque después metí el gol del campeonato” cuenta en tono jocoso Bruno.

            El  momento había llegado. Los 90 minutos más importantes en la historia de River de esos años se definían por once jugadores ignotos. El club de Nuñez formó ese 14 de agosto de 1975 con: Vivalda; Ponce, Jometón, Rafaelli, Zappia; Cabrera, Bargas, Bruno; Gómez, Labonia y Groppa. Director técnico: Federico Vairo.

            “La cancha de Vélez estaba repleta, nunca la había visto así. Mucha gente se quedó afuera pero la verdad que fue increíble, es algo que al día de hoy me sigo acordando” recuerda Héctor Bargas, títular en dicho encuentro.

            Las tribunas desbordaban de gente, mucha ilusión y algarabía por parte de los hinchas del conjunto de Nuñez para gritar campeón por primera vez en 18 años, luego del tricampeonato conseguido al mando de José María Minella en el año 1957.

            El partido fue muy trabado, con mucho nerviosismo por parte de los dos equipos, dado a que ambos eran amateurs. Terminado el primer tiempo la gente empezó a preocuparse al igual que los jugadores porque el gol no llegaba.

Finalmente y para la alegría de todos los hinchas de River, a los 24 minutos del segundo tiempo, Rubén Norberto Bruno, que la semana pasada a dicho encuentro había cumplido 17 años, se llevó la pelota con la cabeza luego de una serie de rebotes y con un zurdazo cruzado, marcó el único tanto del partido, que significó el fin de los años negros para los dirigidos por Ángel Labruna, que había vuelto al club luego de su paso en los años 1968 y 1970.

“Si agarro a River es para ser campeón” había declarado Angelito previo al comienzo del Metropolitano de 1975 y finalmente el ídolo cumplió su promesa.

Tres días más tarde, de local y una vez parada la huelga, en El Monumental, los reales gestadores del título, que estuvieron jugando 37 fechas para llegar a él, triunfaron 2-0 ante Racing con goles de Alonso y Morete. El partido no pudo finalizar porque luego del primer tiempo la gente invadió la cancha y fue imposible continuar con el encuentro.

De esta manera, a pesar del triunfo simbólico, los que realmente cortaron la sequía fueron un combinado de 11 jugadores de la Tercera, Cuarta y Quinta división. 11 ignotos amateurs que luego se perdieron en el tiempo pero cumplieron con el objetivo: cortar los 18 años negros de River.

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